SOMORMUJO LAVANCO
Aunque se encuentra en nuestro territorio durante todo el año, el característico canto del somormujo lavanco (Podiceps cristatus), orden de los podicipediforme, familia de los podicipidae y especie podiceps cristatus, resuena de forma muy especial, durante los primeros días de marzo, en el que se inicia la formación de las parejas, en cuyo momento se acentúa su pileo de color negro, forma un doble mechón hacia atrás y en el rostro aparece una casi melena de color castaño rojizo.
Cuerpo alargado, pico de color rosado en forma de daga, cuello largo y delgado, de color blanco. así como
el pecho, el dorso de color oscuro y mate, carece prácticamente de cola, la cual es muy corta y sus patas se encuentran colocadas muy posteriores en el cuerpo, por lo que su andar en tierra es dificultoso, se limitan a arrastrarse sobre el vientre para llegar al nido y regresar al agua; carecen de la membrana interdigtal de los palmípedos. Su procedimiento de natación es similar al de las fochas, estando cada uno de sus dedos dotados, de lóbulos anchos, los cuales se retraen sobre el dedo, cuando avanza el pie, en el agua y se expanden al retroceder, incrementando la superficie de propulsión.
Nidifican sobre pilas de hierbas, en el agua, ancladas a la vegetación existente, su puesta está constituida por tres o cuatro huevos de color blanco, realizan una sola nidada desde los meses de febrero a junio.
Obtienen su alimentación, mediante zambullidas, desde la superficie, permaneciendo en apnea gran cantidad de tiempo, que dedican a la busca y captura de peces e invertebrados acuáticos, de tamaño grande.
Sus características anatómicas medias son : longitud de 47 a 51 cm; envergadura de 85 a 90 cm, peso de 800 a 1000 gramos, longevidad de 10 a 15 años.
Su estatus en la naturaleza es seguro, manteniendo, e incluso incrementando la población.
Es curioso los rituales de cortejo, que inician con ambos miembros frente a frente.
Permaneciendo, en esta posición un cierto tiempo, que es variable, dependiendo del animal, la actitud es tan pasiva, que prácticamente mantienen la misma distancia de separación.
Efectuada esta maniobra, varias veces, regresan a la postura inicial, frente a frente, en cuyo momento los movimientos que realizan, como si presuntamente, el mantener fija la mirada, de uno con otro implicase un desafío, proceden a realizar giros del cuello.
Tal como podemos contemplar en las siguientes fotografías
Después de terminados, estos movimientos, que realizan varias veces, inician un desplazamiento en paralelo.
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Desplazándose unos pocos metros e inician una zambullida bajo el agua.
Aunque esta vez no los pude ver, normalmente se realizan un presente, cuando emergen, acercándose uno al otro y estirando muchos los cuellos.
El presente suele ser una planta sub acuática; en este caso o no querían correr mucho en lo del compromiso formal, o no tenían las cosas claras respecto a lo de formar familia.
La puñetera realidad, es que como se están poniendo las cosas, tiene uno que pensarlo dos veces, antes de poner más criaturas en este mundo.
Aunque, lo que es a mi persona, la reflexión, con tres hijos y cuatro nietos ; estando además muy contento con todos mis descendientes, es como algo tardía.
Antonio Domínguez Marmolejo
Ingeniero Técnico en Electricidad y Mecánica
Fotógrafo y naturalista aficionado.
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