sábado, 5 de enero de 2013

GAVIOTAS


Desde siempre había considerado la gaviota unida de forma indisoluble con las aguas marinas, tengo presente las primeras visiones de gaviotas en el puerto pesquero, en las orillas de las playas o en los acantilados de la costa y de forma muy marcada, en la estela de los pesquero en ruidosa bandada, cuyas trayectorias se cruzaban una y otra vez, con giros y quiebros, que evitaban en el último momento la colisión
Gaviota patiamarilla, en vuelo sobre el cauce del río
de los cuerpos, aún en los no pocos frecuentes casos de riñas, las cuales se producían por cualquier desperdicio que  pudiese ser ingerido y en este aspecto, la gaviota no es remisa a comer cualquier cosa, estas riñas acompañada de gritos y graznidos, formaban el fondo de mis paseos por el puerto y las playas de Málaga.
Las gaviotas de la familia de los láridos, orden charadriiforme y ligadas con sus primos los charranes, a los que  también había considerados como ligados a las ondas marinas.
En general las gaviotas son aves grandes, con plumas de color gris, blancas o negras, picos robustos y diseñados para el género de alimentación, aunque los roles alimenticios , así como los hábitats, se están modificando de forma muy visibles, en estos últimos tiempos.

El vuelo planeado de la gaviota es de una belleza indudable

Actualmente no resulta insólito ver como bandadas de gaviotas, con las primeras luces del día, cambian su habitual rumbo hacia las playas y puertos, por otro totalmente opuesto, hacia los vertederos de basuras orgánicas de las grandes ciudades, por resultarles estos, más cómodos y mucho más rentables, desde el punto de vista alimenticio; por lo que no tendría nada de extraño que pasado el tiempo las patas palmeadas desaparecieran, en este grupo de gaviotas que ha adoptado este sistema alimenticio.
Contrapunto a un avión común
Con itinerario ascendente

Por otra parte, no es nada insólito contemplar gaviotas en vuelo por el interior de las ciudades costeras, usando como posaderos los puntos de alumbrado urbano y anidar en las terrazas de las viviendas; se han  producido agresiones, de las gaviotas, a los seres humanos, en el caso de la existencia de nidos, incluso, en el periódico "La Vangüardia", se denuncia ataque de gaviotas a vecinos y escolares. Esperemos que no sean capaces de visionar "Los Pájaros",

En mis primeras salidas, para la realización de fotografía de naturaleza, que dada la proximidad a mi residencia, se realizaron en el Río Grande, afluente del Güadalhorce, en el cual vierte sus aguas; quedé muy sorprendido por el vuelo de gaviotas y con posterioridad charránes, que de forma esporádica aparecen y desaparecen en el río, por lo que me he visto obligado a ampliar el hábitat de las gaviotas.


Posadas en un descanso, destinado al acicalamiento

En la última semana del 2012, me encontraba esperando la fotografía, que no fuesen las gaviotas y los cormoranes, amen de tres gaceta comunes, y un par de garzas reales, a las que conocía profundamente, de tan vistas que las tenía; cuando me llamó la atención un barbo, de buen tamaño, que de forma errática nadaba en superficie arrastrado por la corriente, en 
Barbo encallado en el islote de arena y grava
solo unas decenas de metros, quedó encallado en un pequeño islote de gravas y piedras en el centro del cauce, empezando a colear y saltar de forma convulsiva, al encontrarse fuera de su elemento natural. Dado que en la orilla opuesta al islote se encontraba una garceta común, preparé la cámara para plasmar el fin del barbo, en el interior del pico de la garceta, con lo que podía obtener una buena serie de imágenes, que alegraría la mañana, subí la velocidad a 1/1600 y puse el disparador en ráfaga, para captar toda la secuencia de deglución.


Poniendo en seguro el condimento

En lugar de la garceta, aparecieron como por sortilegio, un grupo de gaviotas, en el que se encontraban dos adultos de patiamarilla; una de ellas de forma rapidez tomando al barbo por una de sus aletas ventrales, pasó a ponerlo a resgüardo, en zona con menor cantidad de agua, para seguidamente, de acuerdo con su costumbre, proceder a ingerir, en primer lugar las zonas blandas, que son sus preferidas.


Inicio de la operación, contemplada por otra patiamarilla
Cuando ha terminado la operación de eviscerado, dando muestra del carácter oportunista y depredador de las gaviotas, decide apuntarse al ágape, al cual no solo no ha sido invitada, si no que probablemente, es considerada como un comensal oportunista y molesto, por lo que toma un extremo de las vísceras, pretendiendo quedarse con el total, cosa que la primera, que ha realizado el trabajo, no estaba dispuesto a consentir, como puede verse, en la siguiente foto.

Suéltala que es mía, de eso nada.

Dado que estaba tirando con el 500 mm y la escena era perfectamente visible, incluso en el visor y que aquello estaba tomando un camino muy truculento, en consideración a mi estómago, procedí a esperar otras imágenes más placenteras



Antonio Domínguez Marmolejo
Ingeniero T. en mecánica y electricidad
Reservado todos los derechos de texto e imagen






















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