miércoles, 21 de noviembre de 2012

RETORNA LA DIVERSIDAD

Después de mi última visita a la laguna dulce, que presentaba un lamentable aspecto, debido a la falta de agua, los cañaverales habían progresado, de forma espectacular, en la zona dejada al descubierto por la retirada de las aguas, entre ellos tarajes con porte de auténticos árboles y el cartel, dejando al descubierto todo su soporte; los seres vivos estaban representados por unas fochas, la falta de lluvias, habían creado tan deprimente estampa.

Las copiosas lluvias, de carácter torrencial en nuestra provincia, me hicieron abandonar el también exhausto río, en el que las garcetas comunes, se aglomeraban de forma masiva en los escasos charcos, disputándose la comida, de forma feroz.
Con la esperanza de que la escorrentía provocada por las abundantes lluvias caídas, hubiesen rellenado los vasos de las lagunas, decidí desplazarme a las existentes en la cercanía de casa.
Nada más pasar por las colas de los pantanos, que mostraban, un incremento de nivel muy apreciable, me hizo concebir grandes esperanzas, que se fueron confirmando, cuando al acercarme a una decena de kilómetros, de la laguna, los campos de cultivos, se encontraban totalmente anegados y en algunos, los flamencos, que el verano anterior no habían anidado en Fuente de Piedra, se encontraban comiendo, con su clásica postura.  
Una vez aparcado el coche, sacar las cámaras, comprobar los parámetros y cambiar algunos de ellos, marché con toda rapidez al observatorio. 
A los pocos minutos de estar dentro del observatorio, un grupo de cigüeñuelas y una banda de porrones europeos alegraban la superficie del lago con sus vuelos.



B







Al poco tiempo de estar sentado, una banda de porrones europeos, se desplazó, relativamente cerca del observatorio, por lo que pude realizar, la fotografía que se adjunta, pudiendo observar entre ellos, una hembra de la misma especie.

 

La paz y tranquilidad de la bandada, dedicada a un sosegado desplazamiento, se transformo en solo unos segundos, en un desbarajuste de chapoteos, aletazos y turbulencia de agua y espuma, sin un motivo aparente para mí.



Realmente el ser humano, ha perdido casi todos sus instintos primitivos, aunque conservamos  el de agresión, ya que el pánico desatado entre la banda de porrones europeos, estaba producido por mi viejo conocido, el aguilucho lagunero, vecino de la laguna, desde mi primera vista, años ha; que con su vuelo, sobre la bandada, desató el pánico.



Para completar el día, entre las cañas, pude detectar un movimiento de las mismas, que no podía ser imputable, al escaso viento.
En estos casos, cuando no se detecta la causa del movimiento, entiendo que lo mejor, es preparar la cámara, para lo que previendo que, lo que fuese saldría, a la máxima velocidad que le permitiesen sus alas, o sus aletas, incrementé la velocidad a 1/1000  y a esperar, varios minutos de espera me permitieron obtener la imagen, de un visitante escaso, aunque no infrecuente, en la laguna y que al parecer ,estaba haciendo un desplazamiento, desde la desecada laguna de "La Janda", en la colindante provincia de Cádiz, a las aguas de la laguna, quizás, cansado de las plantaciones de arroz. Sin ninguna duda, el causante del movimiento eran varios calamones o "gallo azul", el cual en escasos segundos, una vez libre de las cañas, emprendió un vuelo hacia marjáles mas tupidos, lejos de mi y del lagunero.
Pongo final a estas impresiones, con una puesta del sol, del mismo día, que presagiaba una feliz continuación de las lluvias.
Esperemos que así sea.


Antonio Domínguez Marmolejo
Ingeniero Tec. en mecánica y electricidad.




























domingo, 18 de noviembre de 2012

                                MILANO REAL


 El amanecer, con gran cantidad de nubes y un viento frío, así como una ligera niebla sobre el río, no presentaba buenos presagios de fotos, así es que con la esperanza de encontrar los ánades reales, los cuales, desde que el río recuperó un caudal circulante, después de las últimas lluvias, habían aparecido en gran cantidad, me desplacé a la zona del puente correspondiente a la carretera del canal y aparqué, en espera de movimiento; el viento inicial se incrementó haciéndose notar en las cañas y juncos de la orilla y en poco tiempo se abrían claros entre las nubes, incrementándose la luz, por lo que modifiqué la sensibilidad de 400 ISO, bajándola a 250 ISO y subí la velocidad a 1/1000 de segundo, después de esto solo había que armarse de paciencia, que es la principal herramienta del fotógrafo de naturaleza; dentro del río los ánades y garzas brillaban por su ausencia, al parecer la excesiva velocidad de la corriente no era del gusto de los animales, solo con largos intervalos de tiempo, pasaban muy alto, bandas de ocho a doce cormoranes grandes y alguna garceta común, estas incluso más alta que los cormoranes , las esperanzas de fotografías se disipaban en función del tiempo transcurrido, para completar el desesperante cuadro por el camino apareció un todo terreno, del que
 se bajó una persona y se puso a andar con toda tranquilidad por la orilla, sin cámara alguna , pensé que era un observador de pájaro, pero no disponía de prismáticos visibles, !apaga y vete¡,este te fastidia lo poco que se pueda hacer.
Como guinda del pastel por el camino se movía otro coche y el conductor del anterior coche se dirigía de la orilla del río, a la zona inferior del puente; cuando me preparaba para poner en marcha mi coche y marcharme, observé que el conductor de este segundo coche era un paisano y amigo, por lo que lo
esperé, hasta que llegó a mi altura y como la cosa pintaba bastante negra y de perdido al río, en el que  nos encontrábamos, puse pié a tierra, con idea de pasar un rato de conversación, en esta estaba, cuando apareció el conductor desconocido y con la facilidad de las personas del sur se agregó a nuestra conversación, con la grata sorpresa que además de fotógrafo era biólogo, quizás atraído por el buen rollo de la conversación y de la compañía, se nos agregó el señor Milano Negro (Milvus Migran)s, que nos dio una pasada en vuelo rasante, la desbandada por las cámaras fue general, en tres periquetes, cada uno disponía de su cámara en ristre y se inició un fuego graneado en ráfagas, contra el inesperado y retrasado animal, dado que sus colegas habían pasado con bastante anterioridad, pero este presuntamente estaba falto de compañía, puesto que se permitió acompañarnos durante casi tres cuartos de hora largos, dándonos pasadas a escasa altura e incluso se posó, durante segundos, en el suelo a escasa distancia.


 Tristemente no era por amistad, ya que había encontrado alguna pitanza de su gusto, por lo que, en tanto que encontró comida, nos permitió la obtención de las fotos que se acompañan; así como casi cuatrocientas compañeras.
La paciencia en este caso, fué recompensada