Después de mi última visita a la laguna dulce, que presentaba un lamentable aspecto, debido a la falta de agua, los cañaverales habían progresado, de forma espectacular, en la zona dejada al descubierto por la retirada de las aguas, entre ellos tarajes con porte de auténticos árboles y el cartel, dejando al descubierto todo su soporte; los seres vivos estaban representados por unas fochas, la falta de lluvias, habían creado tan deprimente estampa.
Las copiosas lluvias, de carácter torrencial en nuestra provincia, me hicieron abandonar el también exhausto río, en el que las garcetas comunes, se aglomeraban de forma masiva en los escasos charcos, disputándose la comida, de forma feroz.
Con la esperanza de que la escorrentía provocada por las abundantes lluvias caídas, hubiesen rellenado los vasos de las lagunas, decidí desplazarme a las existentes en la cercanía de casa.
Nada más pasar por las colas de los pantanos, que mostraban, un incremento de nivel muy apreciable, me hizo concebir grandes esperanzas, que se fueron confirmando, cuando al acercarme a una decena de kilómetros, de la laguna, los campos de cultivos, se encontraban totalmente anegados y en algunos, los flamencos, que el verano anterior no habían anidado en Fuente de Piedra, se encontraban comiendo, con su clásica postura.
Una vez aparcado el coche, sacar las cámaras, comprobar los parámetros y cambiar algunos de ellos, marché con toda rapidez al observatorio.
A los pocos minutos de estar dentro del observatorio, un grupo de cigüeñuelas y una banda de porrones europeos alegraban la superficie del lago con sus vuelos.
B
Al poco tiempo de estar sentado, una banda de porrones europeos, se desplazó, relativamente cerca del observatorio, por lo que pude realizar, la fotografía que se adjunta, pudiendo observar entre ellos, una hembra de la misma especie.
La paz y tranquilidad de la bandada, dedicada a un sosegado desplazamiento, se transformo en solo unos segundos, en un desbarajuste de chapoteos, aletazos y turbulencia de agua y espuma, sin un motivo aparente para mí.
Realmente el ser humano, ha perdido casi todos sus instintos primitivos, aunque conservamos el de agresión, ya que el pánico desatado entre la banda de porrones europeos, estaba producido por mi viejo conocido, el aguilucho lagunero, vecino de la laguna, desde mi primera vista, años ha; que con su vuelo, sobre la bandada, desató el pánico.
Para completar el día, entre las cañas, pude detectar un movimiento de las mismas, que no podía ser imputable, al escaso viento.
En estos casos, cuando no se detecta la causa del movimiento, entiendo que lo mejor, es preparar la cámara, para lo que previendo que, lo que fuese saldría, a la máxima velocidad que le permitiesen sus alas, o sus aletas, incrementé la velocidad a 1/1000 y a esperar, varios minutos de espera me permitieron obtener la imagen, de un visitante escaso, aunque no infrecuente, en la laguna y que al parecer ,estaba haciendo un desplazamiento, desde la desecada laguna de "La Janda", en la colindante provincia de Cádiz, a las aguas de la laguna, quizás, cansado de las plantaciones de arroz. Sin ninguna duda, el causante del movimiento eran varios calamones o "gallo azul", el cual en escasos segundos, una vez libre de las cañas, emprendió un vuelo hacia marjáles mas tupidos, lejos de mi y del lagunero.
Pongo final a estas impresiones, con una puesta del sol, del mismo día, que presagiaba una feliz continuación de las lluvias.
Esperemos que así sea.
Antonio Domínguez Marmolejo
Ingeniero Tec. en mecánica y electricidad.











