MILANO REAL
se bajó una persona y se puso a andar con toda tranquilidad por la orilla, sin cámara alguna , pensé que era un observador de pájaro, pero no disponía de prismáticos visibles, !apaga y vete¡,este te fastidia lo poco que se pueda hacer.Como guinda del pastel por el camino se movía otro coche y el conductor del anterior coche se dirigía de la orilla del río, a la zona inferior del puente; cuando me preparaba para poner en marcha mi coche y marcharme, observé que el conductor de este segundo coche era un paisano y amigo, por lo que lo
esperé, hasta que llegó a mi altura y como la cosa pintaba bastante negra y de perdido al río, en el que nos encontrábamos, puse pié a tierra, con idea de pasar un rato de conversación, en esta estaba, cuando apareció el conductor desconocido y con la facilidad de las personas del sur se agregó a nuestra conversación, con la grata sorpresa que además de fotógrafo era biólogo, quizás atraído por el buen rollo de la conversación y de la compañía, se nos agregó el señor Milano Negro (Milvus Migran)s, que nos dio una pasada en vuelo rasante, la desbandada por las cámaras fue general, en tres periquetes, cada uno disponía de su cámara en ristre y se inició un fuego graneado en ráfagas, contra el inesperado y retrasado animal, dado que sus colegas habían pasado con bastante anterioridad, pero este presuntamente estaba falto de compañía, puesto que se permitió acompañarnos durante casi tres cuartos de hora largos, dándonos pasadas a escasa altura e incluso se posó, durante segundos, en el suelo a escasa distancia.
Tristemente no era por amistad, ya que había encontrado alguna pitanza de su gusto, por lo que, en tanto que encontró comida, nos permitió la obtención de las fotos que se acompañan; así como casi cuatrocientas compañeras.
La paciencia en este caso, fué recompensada







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