DESDE LA ORILLA DERECHA DEL RÍO
Cuando, en el primer curso de bachillerato del plan de vaya usted a saber cuando, aprendimos la definición de "río", como "corriente de agua que va a desembocar al mar, a un lago o a otro río", no podía imaginar lo condensado de la definición; los río además de corrientes de aguas, una veces, tan lentas que apenas se notan y otras turbulentas y amenazantes, sus aguas son cuna y mantenimiento de vida, así como de destrucción y muerte, sus facetas son tantas y tan variadas, que aún después de ocho años me sigue sorprendiendo, sus múltiples formas de presentación .
En los primeros tiempos, toda mi atención se concentraba en la vida animal, las garcetas, que son la fauna más abundante de este "mi" río, las lavanderas blancas o las cascadeñas, los diversos tipos de andarríos, las agnátidas, representadas, en su mayor parte por ánade real o azulón, pájaros como los verderones, gorriones, jilgueros,el colorido martín pescador y abejarucos. Lo que más impactantes me han resultados, han sido, la cabalgada de la cuadrilla de Jose María "El Tempranillo", flotando sobre las brumas, que las primeras luces del sol, arrancan de la superficie centelleante del río; rememorando una estampa, que en épocas pretéritas, pudo producirse, aunque los bandoleros, bandidos y cuadrillas de contrabandistas, sean especies más afines a las duras sierras, que a las riveras del río.
Desde el día de "El Tempranillo", he ampliado mi atención a la fauna que de una u otra forma pulula y comparte, no solo las orillas y caminos de las riveras, si no que de una forma invasora y en algunos casos molestas, hacen uso de sus derechos, al disfrute del río, tomando como base la "multipropiedad" de las orillas de los ríos, que son de uso público; lo lamentable del abuso del uso, es la degeneración, en la que determinados usos caen, al no respetar el derecho público y poner el particular sobre el general.
Si existen unos caminos, me pregunto cual es la razón de hacer galopar los caballos por el interior del cauce, con el peligro de que los nobles animales puedan, romperse una pata y destino directo al matadero, la criatura que pisa los cantos rodados, con un alto índice de posibilidad de torcedura y en caso extremo de rotura de tobillo, con lo molesto que puede ser esto, amén de peligroso. En base a los recortes en la sanidad pública, que pueden dar lugar, a una soldadura de la fractura en posición de 180º, con respecto a su postura correcta, antes de que le den posibilidad de ser visto por el traumatólogo.
Me pregunto; ¿se puede pescar con mosca seca, en un río, en el que la mayor parte de sus peces comen en el fondo?, ¿realmente este señor está pescando, o posó para que pudiese tomar tan extraña actividad en la cuenca del río Grande?. Prometo que la próxima vez que lo vea, si lo veo le pregunto; lo mismo que a este señor que de tal guisa pasea por la margen izquierda, se entiende aguas abajo. Puedo entender y entiendo el paso en perpendicular del río, por necesidades de trabajo, el tracto,r la piara de cabras, que este desplazado vaquero de cualquier película del oeste, pastorea desde lo alto de su "jaco", e incluso esta cabra que en vez de tener las mosca detrás de la oreja la tiene sobre el cuerno; la calesa que fomenta el turismo sostenible, el vehículo policial, que se desplaza a una misión, este equino que pasta suelto en el interior del cauce, y los que lo hacen en la orilla, el perro que corre suelto por la orilla, poniendo en fuga todo tipo de animal, la pareja que sale de compras en su "quad" y las motos, por los embarrados y des iguales caminos.
Así es que después de todo este tráfico, tan extremadamente abundante, abigarrado, diverso, polivalente, apabullante, estresante, mareante, explosivo,irritante, mosqueante y cabreante; me queda claro, iluminado, alumbrado, diáfano, límpido, cristalino, transparente, terso, puro, translúcido y despejado las causas del desplazamiento del pájaro volador de tráfico, perteneciente al Ministerio del Interior, que de forma tan magnífica, nos hace disminuir la velocidad, pisar el freno, poner cara de bueno y rezar para que tanto la velocidad, la posición, la altura y todos los parámetros por los que uno puede ser denunciado, se encuentren dentro de las condiciones requeridas y bendecidas por el Código de Tráfico. ¿Me pregunto las cabras tenían una tarjeta amarilla y un número pero los equinos y las amazonas, no lo tienen?,¿Como son identificados?.
Puro misterio de la administración.
Antonio Domínguez Marmolejo .








