MARTINETES
El martinete común (Nycticorax nycticorax), del grupo de las ciconiformes y familia de las ardeidaes, suele alimentarse de noche, salvo en el caso de la existencia de pollos que deban ser alimentados; en estos días se ha producido una concentración, que de forma anómala permanecen al descubierto, aumentándose en las orillas del río, hasta bien entrada la mañana, cuando aprieta el calor, en cuyo momento pasan a perchar en las ramas de los eucaliptos y cañaverales de las orillas.
| La inmovilidad es tal, que las moscas permanecen sobre su cuerpo |
En esta ocasión existen inmaturos en el grupo, aunque totalmente emplumados y comiendo por sí mismo.
El martinete que comparte su nombre con uno de los "palos" del cante flamenco, que se canta acompañado del martillo sobre el yunque, es así mismo, un mazo de gran peso, para batir algunos metales, o abatanar paños, por extensión se llaman así mismo martinete, el edificio industrial, en el que existen estos mazos.
Obviando, los significados de la palabra y tomando solo el ave, es un animal de ambiente acuático, de carrizales a bosques de rivera, junto a ríos y lagos, en la península Ibérica, se localizan desde marzo a noviembre, se alimentan al anochecer, en busca de peces, al típico estilo de las garzas, en el borde del agua.
Presentan una longitud de 58 a 65 cm; envergadura de 90 a 100 cm, peso de 600 a 750 gramos; longevidad de 10 a 15 años; presentando un estatus en declive por la desaparición de sus habitas.
Realiza una sola nidada de abril a julio, poniendo de 3 a 5 huevos.
| Posado en la orilla del río, destaca su gran ojo. |
La aparición en la zona que se ha fotografiad este grupo, se produce cuando las aguas del río disminuyen su caudal y la baja velocidad de las aguas y elevación de la temperatura permiten la proliferación de las algas filamentosas y se inicia la subida de peces de buen tamaño de peces al nacimiento del río.
| Este macho, o está preocupado o tiene dolor de estómago |
En esta ocasión, he podido contar algo más de doce aves, habiendo visto, por vez primera, dos jóvenes, totalmente emplumado, volando y aumentándose por sí mismos.
En contra de su estatus, de animal en declive, el número de individuos, es superior a los vistos los dos años anteriores, aunque el pequeño periodo de tiempo de observación, no es suficiente para sacar conclusiones.
Como he indicado anteriormente, la mejor hora para fotografiarlos, no solo por la luz, si no que permanecen prácticamente inmóviles en las orillas, es desde la salida del sol, hasta el momento en que se incrementa la temperatura, en cuyo momento de forma paulatina, buscan refugio del calor y presuntamente de la luz.
| Tras la inmovilidad una buena sacudida de plumas |
La posibilidad de acercamiento, para hacer fotos
, es muy elevada, con solo adoptar un acercamiento del coche, muy lento y sin ruido; inicialmente usaba una red de camuflaje en la ventanilla, pero últimamente me acerco sin red, solo he optado por a colocación del trípode de ventanilla, en el interior del vehículo, de forma que la cámara o el objetivo, queden al exterior, habiendo obtenido aproximaciones cercanas a los treinta cuarenta metros, las cuales pueden disminuir mucho, en el momento que permanecemos, si realizar movimientos bruscos o ruidos extemporáneos.| Macho adulto y juvenil |
Una vez posicionado, de forma que obtengamos el mejor , o al menos, el menos malo, ángulo de iluminación del sujeto, solo tenemos que hacer acopio de paciencia y esperar que los dioses nos sean propicios, para poder obtener las fotografías, que no sean las aburridas poses estática, a las que estas aves, me tienen, acostumbrado, ya que pueden permanecer totalmente inmóviles durante horas, con solo girar el cuello, un pequeño ángulo a un lado u al otro.
| Juvenil, uno de los dos existentes en el grupo |
Después de casi tres años, de usar mi coche como hide, he desarrollado una técnica de movimientos muy lentos, para lo que he tomado, como modelo al
"perezoso", evitando cualquier movimiento brusco o precipitado, el cual invariablemente termina en un vuelo, que puede ser corto y pararse cerca, o desaparecer para todo el resto del día.
Debemos tener muy claro, que el animal sabe que estamos dentro, y que dentro del vehículo, se encuentra su enemigo, por lo que la aparición del enemigo en el exterior de este desencadena, el instinto de fuga, el cual es activado en menor grado, cuando estamos en el interior.
| Pareja, se supone, e inmaturo |
Aunque es posible que en una sola jornada, se puedan realizar las fotos necesarias, lo más común, es que tengamos que realizar varias jornadas fotográficas, para obtener el suficiente material gráfico, que nos permite obtener alguna diversidad.
Como en toda jornada de fotografía es conveniente planificar las imágenes que deseamos obtener, lógicamente, nunca podremos imponer nuestro deseo al animal, pero si estaremos preparado para disparar cuando se produzca, bien la imagen deseada o al menos aquella que se aproxime a la que deseamos.
Así es que resumiendo, paciencia, paciencia, paciencia y suerte, más suerte, muchísima suerte y no olvidar que tratamos con animales libres e irracionales y regido por los impulsos del instinto y no del razonamiento. Es decir casi como si tratásemos con personas.
| Mirando al coche, de forma inquisitiva. |
Antonio Domínguez Marmolejo
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